viernes, 19 de julio de 2013

suelta de aves en la Dehesa "de Valdemorillo"

El Ayuntamiento de Moralzarzal tiene mucho que aprender de Ayuntamientos vecinos.

 

Más de un centenar de escolares, grandes protagonistas de una nueva suelta de aves en la Dehesa "de Valdemorillo"

http://www.diariodelasierra.es/2013/07/19/mas-de-un-centenar-de-escolares-grandes-protagonistas-de-una-nueva-suelta-de-aves-en-la-dehesa/


July 19, 2013 Por  
Valdemorillo
Los pequeños, con edades entre los tres y los cuatro años, vivieron con gran asombro y emoción la experiencia de liberar a cigüeñas, vencejos, mirlos y un águila calzada.
Tanto el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de la Comunidad de Madrid como el personal del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su entorno prestaron su colaboración, incidiendo en el necesario respeto y cuidado del medio ambiente.
Vencejos y mirlos, junto a cinco cigüeñas y un bello ejemplar de águila calzada, vuelven a volar en libertad tras la suelta de aves que hizo de la Dehesa de Valdemorillo, en la mañana del pasado 16 de julio, el mejor aula donde aprender a respetar la naturaleza. Una emocionante experiencia que reunió a más de un centenar de escolares en una de las citas más esperadas entre las múltiples actividades programadas por la Concejalía de Juventud dentro de los campamentos urbanos, una “clase práctica” que demuestra la utilidad de unas vacaciones que “marcan la diferencia”, combinando aprendizaje y diversión.
Con el medio ambiente como principal referencia a lo largo de toda la semana, dos de los grupos de estos campamentos urbanos disfrutaron así de una propuesta que busca sensibilizar aún más a los menores sobre el valor del entorno y la necesidad de cuidarlo y protegerlo de peligros como el fuego.
Un objetivo para el que se volvió a contar con la colaboración del Centro de Recuperación de los Animales Silvestres de la Comunidad de Madrid, prestando también su apoyo el personal del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno. Pasando de una primera parte teórica, donde no faltaron explicaciones ni respuestas a los interrogantes de los colegiales, un total de 120 niños y niñas disfrutaron de estas “lecciones”, que pusieron en práctica participando con sus propias manos en esta suelta, que también fue seguida con interés por la Concejal delegada de Juventud, Elena Sánchez.
Además de descubrir el importante trabajo que realiza el personal de este Centro de Recuperación, al devolver a su hábitat a muchas aves, como el águila ahora liberada tras superar la rotura de una de sus alas, estos escolares tuvieron oportunidad de conocer mejor el entorno en el que viven, aprendiendo a valorar su utilidad e importancia. Una realidad que precisamente mueve al Ayuntamiento de Valdemorillo a promover este tipo de iniciativas, buscando concienciar a edades más tempranas. No en vano, en esta ocasión se quiso contar también con los más benjamines, de tan sólo tres y cuatro años.

martes, 16 de julio de 2013

LOS VAQUEROS DEL GUADARRAMA

Del Blog de Julio Vías.

http://juliovias.blogspot.com.es/2013/07/los-vaqueros-del-guadarrama.HTML


LOS VAQUEROS DEL GUADARRAMA
La sierra de Guadarrama, recién convertida parcialmente en el decimoquinto de los parques nacionales de nuestro país, no es sólo un espacio ya definitivamente consagrado para el recreo y el sosiego de millones de madrileños. Como contrapunto a una cultura del ocio que todo lo inunda, en estas montañas paradójicamente todavía hay lugar para usos y aprovechamientos forestales y ganaderos practicados por el hombre desde hace siglos, lo que sigue dando categoría y dignidad a un entorno que ha perdido, casi completamente, ese carácter rural que siempre tuvo y que hoy es distintivo de los emblemáticos espacios naturales protegidos de la Europa más civilizada.


          A comienzos de este verano, el afamado fotógrafo Javier Sánchez y quien esto escribe tuvimos el placer de acompañar a nuestros amigos José Manuel López Luna, presidente de la Asociación de Ganaderos de la Cuenca Alta del Manzanares, y su hermano Vicente subiendo una punta de ganado de cuarenta y cuatro vacas de raza avileña desde la localidad serrana de Moralzarzal hasta sus pastos de verano del monte de La Camorza, en la Pedriza de Manzanares. Nuestra intención era apreciar personalmente los problemas a los que se enfrentan los ganaderos del piedemonte madrileño de la sierra. El objetivo quedó plenamente cumplido, y prueba de ello son estas líneas y las preciosas fotografías de Javier que las ilustran, que pretenden reivindicar lo poco que queda del pasado rural de la sierra de Guadarrama y de unos modos de vida amenazados de desaparición por la crisis económica, la urbanización descontrolada del territorio, la proliferación de infraestructuras viarias y la despreocupación, cuando no la abierta hostilidad, de los poderes públicos.
          El trabajo de los vaqueros en el Guadarrama no tiene ya nada que ver con el que realizaban sus antepasados hace siglos, cuando debían pasar todo el verano en las majadas de los puertos vigilando las vacadas. Incluso ha cambiado respecto a cómo se hacían las cosas en tiempos de Vicente López Barbero, padre de Manolo y Vicente, quien también nos acompañó en esa ocasión incapaz de jubilarse del todo y abandonar un oficio que lleva en la sangre desde niño. Hoy los vaqueros serranos han sustituido el diestro manejo de la honda y el arte de construir chozos por el teléfono móvil y la utilización de vehículos todoterreno, pero incluso con estos modernos medios técnicos el trabajo de subir el ganado a la sierra no es otra cosa que la trasterminancia ganadera estacional practicada desde tiempos inmemoriales en la sierra de Guadarrama.
          La jornada comenzó con la labor no siempre fácil de separar las reses que han de subir a la sierra de las que no, lo que hubo de hacerse en la finca que Manolo y Vicente tienen arrendada en la ladera de Matarrubia, que en esas fechas de finales de junio no se había agostado todavía y ofrecía un aspecto espléndido tras un invierno y una primavera extraordinariamente generosos en lluvias. Hasta no hace muchos años, las vacas de Moralzarzal emprendían el camino hacia la sierra en la Dehesa Vieja, cuyas regueras este año todavía rezumaban agua a comienzos del verano y cuyos pastos han sido aprovechados durante siglos por los ganaderos del lugar en virtud de un derecho establecido en tiempos medievales. Ahora, desde hace ya diez años, tienen prohibido meter sus vacas en este magnífico monte de casi sesenta hectáreas salpicadas de añosos fresnos y algunas encinas. La explicación de este sinsentido constituye ya un esperpéntico lugar común en este entorno casi periurbano del piedemonte madrileño de la sierra de Guadarrama. Como expliqué en la anterior entrada de esta bitácora, desde 1998 el alcalde de Moralzarzal proyecta construir en esta dehesa un campo de golf, despojándola parcialmente de la protección que le otorga su inclusión en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid.
          Es pues aquí, en la ladera de Matarrubia, donde iniciamos nuestro camino y donde pudimos admirar el hermoso espectáculo del acoso al ganado por los cinco vaqueros a caballo que nos acompañan: Vicente, Matías, Luis, Félix y Borja. La magnífica fotografía de Javier Sánchez que se muestra un poco más abajo refleja magistralmente esta escena ancestral repetida durante siglos en los montes y dehesas españolas, que incluso ha trascendido como estereotipo cinematográfico al ser exportada durante los tiempos de la colonización a la pampa argentina y a las praderas de Norteamérica.


          Tras reunir la vacada, descendimos entre fragantes pinos resineros hasta la carretera de Mataelpino, por la que las vacas debían recorrer una distancia de medio kilómetro bajo la atenta mirada de la policía municipal, que minutos antes había cortado el tráfico. Arreamos al ganado sin piedad para hacer más  rápido el tránsito por el asfalto, y enseguida abandonamos la carretera para seguir durante unos cientos de metros el curso del arroyo Samburiel. Al fondo, presidiendo el inquietante paisaje de naves, talleres y transformadores eléctricos del polígono industrial de Capellanía, se alzaban imponentes las cercanas cumbres de la Cuerda Larga, decoradas con unos ventisqueros tan nutridos y persistentes como no se recordaba desde hace muchos años a comienzos de verano.


          Vacas, caballos y vehículos irrumpimos en tropel en otro tramo de carretera, esta vez la de Navacerrada, que pronto abandonamos para tomar la colada de los Praderones y la vereda que va desde Cerceda a El Boalo, viejos caminos ganaderos utilizados desde hace siglos por pastores y vaqueros que hacían el mismo recorrido que hicimos nosotros. Es aquí, en estos extensos y siempre verdes pastizales de los Praderones, donde el alcalde de Moralzarzal pretendía hasta hace unos pocos años edificar miles de viviendas, que ahora, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, quiere reducir sólo a centenares. Parece absurdo cuando contemplabamos a nuestro paso las decenas de edificios abandonados y a medio construir cubiertos de graffitis que se levantan a apenas unos metros de distancia de la colada que recorremos.


          Mientras avanzábamos al paso tranquilo del ganado en esa zona todavía no urbanizada Manolo me iba detallando uno por uno los problemas a los que se enfrentan los ganaderos de Moralzarzal, gente honrada y sufrida a la que anima la fuerza que da el amor a un oficio transmitido de padres a hijos durante generaciones, y que mantiene contra viento y marea una cabaña de más de 600 cabezas de ganado vacuno en un entorno y un ambiente verdaderamente hostiles para la ganadería extensiva. Los problemas no se reducen únicamente a la prohibición de utilizar la Dehesa Vieja, que les ha impuesto el alcalde, y a los obstáculos de todo tipo que han de superar al trasladar sus ganados. A estos dos graves inconvenientes se suman la subida de los precios de los piensos, el encarecimiento de las primas de los seguros y otras trabas derivadas de la cada vez más densa maraña legislativa que va ahogando progresivamente a los ganaderos, como son, por ejemplo, las fuertes sanciones a las que se arriesgan si alguna res queda muerta en el monte, pese a que ello cumpla la importante función ambiental de servir de  alimento a los buitres. Otro peligro potencial que preocupa a Manolo y a Vicente es el de la reaparición del lobo en la sierra tras más de medio siglo de ausencia. A propósito de ello, Manolo me cuenta cómo el pasado año le desaparecieron siete vacas en el Hueco de Valdemartín y en el monte de El Risco. Hasta el momento nadie ha visto a los lobos merodear por aquí, pero sí al otro lado de la divisoria, en el inmediato valle de Lozoya...


          Al atravesar la urbanización de La Ponderosa, en El Boalo, volvieron los sobresaltos. Tras tener que parar el tráfico de nuevo para cruzar la carretera, hubo que ir deteniendo el Land Rover cada pocos metros y saltar de él apresuradamente para cerrar las puertas de muchas parcelas y evitar que las vacas, sedientas por el calor y la distancia recorrida, entraran en los jardines para abrevar en las
piscinas. Por fin, tras dejar atrás los últimos chalés, nos acogió la seguridad del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, donde las vacas ya pudieron caminar a su paso y calmar la sed en los viejos abrevaderos y en los arroyos que bajan desde la sierra de los Porrones.



          La luz cálida del sol poniente, el imponente paisaje y el sonido atávico y relajante de los cencerros daban a la escena un aire virgiliano e intemporal. Las vacas más viejas, que han hecho el recorrido otras muchas veces, sabían que estábamos llegando a nuestro destino. Su querencia a la sierra es tan fuerte que literalmente se les notaba la alegría en el ritmo de su paso cuando remontaban las primeras pendientes de La Camorza. Abrimos el zarzo que da paso al monte y allí las dejamos, libres por los intrincados parajes de la Pedriza de Manzanares, hasta mediados de otoño, época en que habrá que bajarlas otra vez a Moralzarzal.    
            

          Acabado el trabajo y ya relajados, ante el escenario imponente de la Peña del Yelmo, charlamos sobre el futuro de la ganadería extensiva tras la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Aunque ninguno de nosotros oculta su escepticismo, hacemos votos para que el nuevo horizonte de sostenibilidad que se anuncia a bombo y platillo para el área de influencia socioeconómica del nuevo espacio protegido no se quede en un simple espejismo. Y ello sólo será posible si la Comunidad de Madrid cambia radicalmente de política y da prioridad a actividades económicas con futuro y compatibles con los fines de conservación del parque nacional, como es la ganadería extensiva, desistiendo de la absurda entelequia de los campos de golf. Únicamente así quedará garantizada la posibilidad de seguir admirando en el futuro el hermoso espectáculo de la trasterminancia estacional de los ganados en la sierra de Guadarrama.  

viernes, 5 de julio de 2013

Sábado 6 de julio asamblea de la Plataforma.

Os recordamos que el sábado 6 de julio tenemos asamblea de la Plataforma por la Dehesa de Moralzarzal.

Será , como siempre, en SORCAS , C/ de la Iglesia 14. A las 12,00H.

Un saludo.

jueves, 27 de junio de 2013

MARCHA ATRÁS HACIA EL FUTURO: LA DEHESA DE MORALZARZAL

Artículo de Julio Vías en el blog que lleva su nombre.

http://juliovias.blogspot.com.es/2013/06/marcha-atras-hacia-el-futuro-la-dehesa.HTML

La nueva realidad que se abre a partir de ahora en el entorno de la sierra de Guadarrama tras la entrada en vigor de la ley que declara un parque nacional en una parte sustancial de su territorio va a traer consecuencias de muy distinto alcance en lo relativo a la conservación de este valioso espacio natural en su conjunto. Considerando el cúmulo de amenazas de toda índole a las que está sometido por su proximidad a Madrid, nadie podrá negar que algunas de ellas van a ser necesariamente positivas. Pero, igualmente, nadie puede ignorar que la declaración de este emblemático espacio protegido va a traer consigo, entre otras consecuencias negativas, un estrechamiento del cerco al que están sometidos todos aquellos enclaves naturales con insuficiente o nula protección que hasta ahora han resistido el violento asalto de la urbanización a lo largo del extenso territorio que media entre San Lorenzo de El Escorial y Guadalix de la Sierra. El estallido de la burbuja inmobiliaria sólo va a suponer un alto el fuego pasajero en este asedio, pues los poderosos intereses económicos que han ido extendiendo sus tentáculos alrededor del negocio de la construcción durante los años más duros del ladrillo siguen ahí, agazapados y lamiéndose las heridas causadas por la crisis, pero sin renunciar a recuperar una parte considerable del gran botín que se repartieron hasta el año 2007.
          Y en esta lucha sorda y solapada entre construcción y conservación, hoy se libra una batalla que a mí me parece decisiva por tener lugar en un momento crucial, tras la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, y por simbolizar como ninguna otra la resistencia numantina que vienen oponiendo desde hace años miles de personas agrupadas en plataformas vecinales y asociaciones ecologistas al sacrificio de nuestro patrimonio natural y paisajístico en aras del antaño tan idolatrado becerro de oro del ladrillo. Me refiero, concretamente, a la campaña que hace poco han emprendido cientos de vecinos de Moralzarzal agrupados en la plataforma Salvemos la Dehesa para impedir la construcción de un campo de golf en la llamada "Dehesa Vieja", una reivindicación que tiene antecedentes en iniciativas anteriores similares, como SOS Miraflores y Entorno Escorial, pero ahora en un contexto socioeconómico muy distinto al de hace unos pocos años, resultado del enorme y trágico error histórico que ha supuesto la apuesta por la construcción como motor de la economía del país por parte de anteriores gobiernos.

Foto: Miguel Ángel Soto
 
          Según me informa mi amigo Miguel Ángel Soto, miembro de Greenpeace y de Salvemos la Dehesa, ya en 1998 el alcalde de Moralzarzal, del partido que gobierna en casi todos los ayuntamientos del piedemonte madrileño de la sierra y artífice de la "marbellización" que ha sufrido este municipio durante los años del boom inmobiliario, solicitó por primera vez la descatalogación de la Dehesa Vieja como monte de utilidad pública con el fin de poder construir el mencionado campo de golf. Los dos directores generales del Medio Natural de la Comunidad de Madrid que se sucedieron en el cargo por aquellos años, Juan del Álamo y Miguel Allúe, ambos ingenieros de Montes, no se prestaron a comulgar con semejantes rueda de molino y desestimaron las reiteradas pretensiones del consistorio. Por desgracia, con el tiempo serían sustituidos por otros mucho menos preparados y más dispuestos a transigir con todo lo que trae consigo un deporte que desde hace años causa furor en la cúpula del gobierno regional, y que se pretende utilizar como palanca para levantar el maltrecho sector de la construcción en la Comunidad de Madrid.
          Pero, a pesar de las reiteradas negativas de la Dirección General del Medio Natural, la corporación municipal no desistió en su empeño. El alcalde de Moralzarzal, un gran aficionado a los toros, como cualquiera podrá comprobar al contemplar el desmesurado, pretencioso y antiestético coso taurino que ha edificado en mitad del casco urbano, veía como un gran estorbo para sus propósitos urbanísticos a las inofensivas vacas serranas que pastaban de forma apacible y un tanto anacrónica a las mismas puertas de la pequeña y flamante ciudad-dormitorio de nueva y feísima planta que ha levantado a lo largo de sus dieciocho años de mandato. Como consecuencia, en noviembre de 2003 envió una carta a la asociación de ganaderos de la localidad, en la que les informaba de la prohibición de que el ganado vacuno siguiera pastando en la dehesa, quien sabe si por considerar este aprovechamiento demasiado rústico para una localidad que presume de modernidad y de un vecindario formado por las clases medias más acomodadas de la región. Se ponía fin así a un uso practicado durante más de seiscientos años y que es consustancial con el paisaje y con las importantes funciones protectoras, sociales y ambientales de este pequeño espacio natural. Los honrados y sufridos ganaderos respondieron presentando alegaciones en contra del proyecto y oponiéndose a que se les impidiera ejercer un derecho del que han disfrutado durante generaciones, pero ante la prepotencia del ayuntamiento sus protestas resultaron inútiles. Hoy, a mediados de la primavera las vacadas de Moralzarzal siguen subiendo todos los años a la sierra de los Porrones y a otros montes aledaños a la Pedriza de Manzanares, pero con la prohibición de aprovechar su tradicional pastadero invernal se les ha hurtado la posibilidad de seguir ejerciendo con libertad su importante papel ecológico en esa ancestral dinámica que supone la trasterminancia ganadera estacional practicada desde tiempos inmemoriales en la sierra de Guadarrama.

Foto: Miguel Ángel Soto
  
          Los intentos del alcalde de Moralzarzal por desnaturalizar poco a poco los usos posibles de la dehesa y convertirla de este modo en un espacio urbano, y a ser posible "urbanizable" se han venido sucediendo con desesperante reiteración a lo largo de estos últimos quince años. En 2005 se solicitó la autorización de la Comunidad de Madrid para emplazar en su interior el ferial de atracciones mecánicas y una gran carpa recreativa durante las fiestas del pueblo, solicitud que afortunadamente fue denegada por la Dirección General del Medio Natural. Incansable en su empeño, en 2007 la alcaldía solicitó a la Administración regional la exclusión de cinco hectáreas de terreno de la Dehesa Vieja del Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid, con el fin de permutarlas por otros terrenos colindantes para poder edificar, según se decía literalmente, "nuevos centros educativos públicos". Pero nada menos cierto, pues apenas un año después se inició un nuevo procedimiento con el fin de lograr la tan ansiada autorización para construir el campo de golf en la dehesa.
          Tuvieron que pasar cuatro años para que, en abril de 2011, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid emitiera por fin el informe favorable al proyecto, pero intentando dorar esta píldora con la eufemística denominación de "campo de golf rústico", calificativo que tan difícilmente encaja con un deporte para élites que una gran mayoría de españoles no podemos dejar de asociar, como reacción refleja e instintiva, al modelo económico basado en la construcción que nos ha llevado al desastre. Nada nuevo bajo el sol; es el tan conocido camino neoliberal que va marcha atrás hacia el futuro en dirección a ninguna parte, pero que pasa por encima del paisaje, del patrimonio histórico y cultural, del interés público, de la biodiversidad...
          La Dehesa Vieja de Moralzarzal es un espacio especialmente valioso por constituir los restos del paisaje más armoniosa y naturalmente humanizado de un municipio que concentra en su término una buena parte de los tremendos despropósitos urbanísticos que se han perpetrado en el piedemonte madrileño de la sierra durante los últimos años, y esta situación en primera línea de frente da a la cuestión de su conservación una fuerte carga simbólica y representativa de cara a la decisiva batalla que se va a librar por un urbanismo sostenible en el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Y todavía más simbólica y representativa si tenemos en cuenta que, ya en 2007, el caso de la Dehesa Vieja de Moralzarzal fue presentado ante el Parlamento Europeo por los inspectores de la Comisión de Peticiones enviada a España desde Bruselas, como uno de los ejemplos de la salvaje y alocada política urbanística española que ha terminado por sacudir como un terremoto los cimientos y el futuro del país.

Foto: Miguel Ángel Soto

          No esperamos gran cosa del estudio de impacto ambiental exigido al consistorio por la Comunidad de Madrid para dar vía libre definitiva al proyecto, y que se va a presentar en estos próximos días en la Consejería de Medio Ambiente, pues la experiencia demuestra que para este tipo de viajes no se exigen muchas alforjas. Por ello, como invitación a la esperanza y como reivindicación de la verdadera modernidad quiero recordar aquí al desaparecido Fernando González Bernáldez, maestro de tantos biólogos, ecólogos y naturalistas españoles, quien nos enseñó a amar las dehesas, y muy especialmente las de la sierra de Guadarrama, como espacios necesarios para el aprovechamiento racional de los recursos naturales y para la educación ambiental de las futuras generaciones. Unas generaciones que ya están aquí, mucho más comprometidas con con la conservación del paisaje y la biodiversidad, y que en muy poco tiempo estarán ya preparadas para emprender el camino inverso al tomado por nuestros actuales gobernantes, esta vez hacia adelante, pero sin olvidar nunca la lección de un pasado de pesadilla que quedará ya para siempre simbolizado por las tropelías urbanísticas perpetradas en los municipios del piedemonte de la sierra de Guadarrama.

lunes, 24 de junio de 2013

Gran Marcha Ciclista Popular Dehesa de Moralzarzal

Hola:

Os solicitamos apoyo para lograr que la marcha cilista popular contra el
campo de golf en La dehesa de Moralzarzal sea un éxito.

El sábado a las 11.00 en la Plaza de la Constitución ven con tu bici a
esta marcha reivindicativa que se desarrollara por el municipio. Cuantos
más seamos, más facil será parar este campo de golf en terreno protegido.

¡Te esperamos!

¡Ayúdanos a difundirlo!

viernes, 21 de junio de 2013

La Comunidad aboga por conservar las prácticas ganaderas tradicionales en la región.

Desde este foro animamos al Ayuntamiento de Moralzarzal a aplicar las mismas políticas conservacionistas.

Campaña para recuperar un camino publico‏

Roberto, nuestro socio y premio caminero de este año nos manda desde Extremadura, esta petición para sumarnos a la campaña publica que se acaba de lanzar para abrir un camino publico en Bejar. La iniciativa es de la Asociación Trochas Viejas que lleva tiempo defendiendo los caminos públicos de su zona y pretende que el Alcalde de Bejar asuma el interés publico y sus obligaciones legales de defender el patrimonio de todos usurpado por una empresa de desguaces.
 
Si te parece oportuno te pedimos que te sumes con nosotros a esta petición entrando en el enlace siguiente.
 
 
 
La Junta Caminera.

Siguen las agresiones a las Dehesas Madrileñas


http://www.ecologistasenaccion.org/article25571.HTML


Alerta ante un macroproyecto de hípica y hoteles en la vega del Tajo

Los colectivos ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo denuncian la futura construcción de un macro-complejo basado en la hípica y alojamientos de lujo en la Dehesa de Sotomayor, en Aranjuez, en terrenos públicos pertenecientes a la Comunidad de Madrid. El proyecto pondría en peligro la única población madrileña de un arbusto, el pítano, catalogado como especie amenazada. La finca se sitúa dentro de espacios protegidos por la Red Natura 2000.

El proyecto, actualmente en fase de consultas previas, prevé la construcción de numerosas instalaciones hípicas (varias pistas de competición, graderíos, cuadras, centro veterinario, pista de polo...) y un complejo hotelero de 96 cabañas (28 de ellas de tipo suite), al que se le sumarían instalaciones complementarias como piscinas, campos deportivos, instalaciones para piragüismo, campo de prácticas de golf, cafeterías, centro social, restaurantes, etc. Es decir, unas instalaciones de ocio destinadas a un sector con alta capacidad adquisitiva pero que tendrían una dudosa rentabilidad social y económica para la población local.

En este sentido, la finca cuenta con casi 200 hectáreas de suelos con una alta potencialidad agrícola, en la misma vega del Tajo. En opinión de los colectivos ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo esta finca sería mucho más rentable social y económicamente si esos suelos se utilizarán para proyectos basados en la puesta en práctica de proyectos ligados a la producción y formación agroecológicas.

Aunque el proyecto está promovido por el grupo empresarial Ocio Sotomayor su impulsor es directamente la Comunidad de Madrid, quien ha cedido por 30 años los terrenos de la Dehesa de Sotomayor, al este de Aranjuez. Se trata de una finca pública de 635 hectáreas con un enorme valor ambiental y económico. El Grupo Ocio Sotomayor es una UTE formada por las empresas GESINDICTA SL, GAROZCO OBRAS Y CONSTRUCCIONES, SLU, LIGHTHORSE VENTURES SL y LA COCOCHA SL, quienes se comprometen a invertir más de 15 millones de euros en el proyecto y a un pago anual de 30.000 euros a la Comunidad.

Este proyecto se sitúa en la misma línea del Gobierno regional de privatizar espacios públicos de gran valor ambiental para llamativos proyectos empresariales de dudosa rentabilidad. Casos similares son el complejo de golf de El Encín (Alcalá de Henares) o el actualmente en tramitación de El Garzo (Las Rozas) donde una finca del IVIMA va a ser transformada en campos de golf e instalaciones hípicas.
Desde el punto de vista ambiental, la Dehesa de Sotomayor cuenta con la única población conocida en Madrid de una especie vegetal, el pítano (Vella pseudocytisus), un arbusto catalogado como amenazado en la Comunidad de Madrid, que vería puesto en riesgo su supervivencia de realizarse el proyecto. Son también de sumo interés las comunidades vegetales ligadas a las cuestas yesíferas o a la ribera del río Tajo; también las comunidades de aves ligadas tanto al propio río como a las estepas de la zona alta de la finca, donde está constatada la presencia de avutardas, sisones y uno de los pocos puntos de Madrid donde es posible encontrar gangas ibéricas.

Por estos motivos la Dehesa de Sotomayor se haya incluida dentro de dos espacios protegidos de la Red Natura: El Lugar de Interés Comunitario Vegas, cuestas y páramos del Sureste y la Zona de Especial Protección para las Aves Sotos y Carrizales de Aranjuez. Asímismo presenta 15 hábitats catalogados en el Inventario Nacional de Hábitats, tres de ellos prioritarios .

Los colectivos ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo han solicitado a la Dirección General de Evaluación Ambiental la retirada del proyecto por el alto coste ambiental y social así como por su dudosa rentabilidad económica. Como alternativa se propone dedicar las zonas de cultivo a proyectos basados en la agricultura ecológica que aporten empleo y riqueza a la población local.

martes, 18 de junio de 2013

Reunión de Salvemos la Dehesa.

Asamblea de la Plataforma por la Dehesa de Moralzarzal.
El sábado 22 de junio, a las 12,00h, tenemos una nueva cita para ponernos al día sobre el procedimiento y preparar la bicicletada de la semana siguiente.
 
La cita es en SORCAS, C/ de la Iglesia, 14. Moralzarzal

Esperamos contar con tu presencia, recuerda que podéis ampliar información en dehesademoralzarzal@gmail.com ,

 Salud.